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EL APOYO ARGENTINO Y LA PRIMERA INICIATIVA REGIONAL
La Alianza de Civilizaciones es un emprendimiento inspirado originalmente por los gobiernos de España y de Turquía, en 2005, que pronto recibió el apoyo formal por parte de Naciones Unidas a través del entonces Secretario General, Kofi Annan. El nuevo titular de la ONU, Ban Ki-moon, designó luego al ex presidente de Portugal, Jorge Sampaio, como Alto Representante y a un Grupo de Alto Nivel compuesto por personalidades relevantes de todos los continentes.
Desde un primer momento, la Argentina apoyó esta iniciativa, y en ese sentido el Canciller Jorge Taiana anunció el 15 de enero en Madrid ante el I Foro Anual de la Alianza de Civilizaciones que la ciudad de Buenos Aires será sede el 28 y 29 de abril de de un Seminario Regional sobre Temas de Género, organizado por la Cancillería y en el marco de las actividades destacadas del Foro.
Frente a los representantes de más de 70 países de los cinco continentes y delegados de organismos internacionales, el Canciller argentino explicó entonces los fundamentos del tema elegido por la Argentina: “El 70% de la población infantil no escolarizada son niñas. Dos tercios de los 960 millones de adultos que no saben leer son mujeres, y tres quintos de los mil millones de personas más pobres del mundo son mujeres y niñas. Las iniciativas a nivel local y regional son necesarias para que cese esta escandalosa postergación de la mujer”, afirmó.
El Canciller recordó: “La Argentina se proyecta gracias al encuentro fructífero de culturas y pueblos distintos. Surge de la confluencia de poblaciones originarias con aquellas que llegaron a nuestras costas provenientes de las grandes metrópolis, en nuestro caso fundamentalmente de España, pero también del Oriente Medio, del Asia y de África. La historia de nuestro país resume el fenómeno de la inmigración, con sus epopeyas, sus grandezas y sus desgarros, pero el origen de cada cual no fue obstáculo para la integración. Los argentinos, hombres y mujeres pertenecientes a credos y tradiciones que en otros rincones del planeta quedaban atrapados por la lógica de la discriminación, pudieron crecer en la Argentina armónicamente”. |